
Editor en La Ecuación Digital. Consultor de Innovación y Estrategia…
Varios países europeos, entre ellos Reino Unido y Polonia, se encuentran reevaluando o reforzando sus políticas fiscales sobre los gigantes tecnológicos estadounidenses, ante la amenaza explícita de nuevos aranceles por parte de la administración de Donald Trump. Según informó Euronews, mientras Londres plantea ajustes a su actual Impuesto sobre Servicios Digitales (Digital Services Tax, DST), Varsovia defiende una postura firme a favor de una legislación nacional propia, a pesar de las advertencias de represalias comerciales.
El Reino Unido aplica desde 2020 un impuesto del 2 % sobre los ingresos generados por empresas tecnológicas extranjeras en actividades como publicidad digital, servicios de redes sociales o intermediación en línea. Sin embargo, la ministra de Hacienda británica, Rachel Reeves, declaró a la BBC que el gobierno está considerando modificaciones en el diseño de este gravamen, con el objetivo de reducir la exposición del país a sanciones comerciales por parte de Washington.
En sentido contrario, Polonia avanza decididamente hacia la aprobación de su propio impuesto digital. El viceprimer ministro polaco, Krzysztof Gawkowski, aseguró en la televisión nacional que prevé presentar y aprobar una ley específica durante este año. Gawkowski ha calificado los intentos de presión de Estados Unidos como una intromisión inaceptable en la soberanía legislativa del país.
La reacción de EE. UU. y el precedente arancelario
El conflicto se enmarca en una disputa comercial de mayor alcance. En una orden ejecutiva firmada el pasado 20 de febrero, el expresidente Donald Trump calificó estos impuestos como medidas «unilaterales» que «despojan a las empresas estadounidenses de miles de millones de dólares» y «ponen en riesgo los intereses económicos y de seguridad nacional». El documento menciona directamente a países como Francia, España, Italia, Turquía, Austria, Reino Unido y Canadá.
La amenaza no es nueva. Durante su primer mandato, en 2019, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) ya inició investigaciones sobre las tasas digitales aprobadas en varios países. En junio de 2021, la administración estadounidense llegó a anunciar aranceles del 25 % sobre productos de origen francés, italiano, austríaco, español, británico, turco e indio. No obstante, estos fueron finalmente suspendidos en noviembre del mismo año, tras un acuerdo en el marco de las negociaciones fiscales multilaterales lideradas por la OCDE y el G20.
Ese pacto contemplaba la retirada progresiva de los impuestos digitales existentes, en favor de una solución común en torno a un nuevo marco fiscal internacional. Sin embargo, con el regreso de Trump a la presidencia, Estados Unidos abandonó formalmente dicho acuerdo.
Modelos fiscales en Europa y diferencias legislativas
Actualmente, la regulación de los impuestos digitales en Europa varía notablemente entre países. Francia y España aplican un 3 % sobre los ingresos brutos de empresas tecnológicas globales que superen los 750 millones de euros anuales, específicamente en tres áreas: publicidad digital, venta de datos y servicios de intermediación en línea.
Austria ha optado por una tasa más elevada, del 5 %, centrada en la publicidad en línea. Italia, por su parte, modificó su legislación en enero, eliminando el umbral mínimo de beneficios de 5,5 millones de euros que anteriormente condicionaba su aplicación. Según la consultora EY, esta reforma amplía significativamente el alcance potencial del impuesto.
La postura de los gobiernos también es desigual. Mientras que el Ejecutivo italiano ha declarado que podría evaluar algunos aspectos de su normativa si fuera necesario, también ha insistido en que su legislación no discrimina entre empresas de distinta nacionalidad. Por su parte, el gobierno canadiense introdujo un nuevo impuesto digital en 2024, lo que ha motivado que la USTR considere reabrir investigaciones.
Polonia mantiene su posición frente a las advertencias de EE. UU.
La posición del gobierno polaco se ha vuelto uno de los focos principales del debate. En una declaración a su partido, Lewica, Gawkowski describió como «inaceptable» que funcionarios estadounidenses condicionen el proceso legislativo polaco. «No habrá consentimiento para esto», afirmó, refiriéndose a la presión ejercida por el embajador estadounidense en Varsovia, Tom Rose, quien tildó la iniciativa fiscal como “poco inteligente” y advirtió de una respuesta proporcional por parte de Washington.
Un portavoz del Ministerio de Asuntos Digitales de Polonia confirmó a Euronews Next que se han celebrado reuniones con representantes del sector privado para definir un modelo de tributación adecuado. Durante estos encuentros, se habría subrayado la necesidad de financiar el desarrollo digital nacional sin discriminar a empresas por su origen, destacando que la medida busca asegurar contribuciones proporcionales de todas las plataformas tecnológicas activas en el país.
Gawkowski ha declarado además al medio Euractiv que cuenta con el respaldo del primer ministro, Donald Tusk, aunque la oficina de este último no ha respondido oficialmente a las solicitudes de confirmación.
Impacto económico y desafíos en la armonización fiscal
El debate sobre los impuestos digitales no solo refleja un conflicto comercial, sino también una creciente necesidad de armonización fiscal internacional. La fragmentación actual en Europa ha generado incertidumbre jurídica para las empresas tecnológicas y ha dificultado una respuesta coordinada frente a las presiones externas.
La OCDE ha impulsado desde 2021 un acuerdo para establecer un sistema global que permita gravar a las grandes plataformas digitales en función del lugar donde generan sus ingresos, no donde estén físicamente registradas. No obstante, el abandono de este pacto por parte de EE. UU. ha debilitado su alcance y reabierto tensiones bilaterales.
Según PwC, los impuestos digitales aplicados de forma unilateral pueden cubrir una amplia gama de servicios, incluyendo comercio electrónico, descargas, publicidad, redes sociales y uso de datos. Su naturaleza generalista ha sido uno de los puntos críticos señalados por Washington, que argumenta que estas tasas penalizan de forma desproporcionada a empresas estadounidenses como Google, Amazon, Meta o Apple.
Futuro incierto para las políticas fiscales europeas
A medida que se acerca la implementación de nuevos aranceles por parte de EE. UU., los países europeos enfrentan una disyuntiva estratégica: preservar su autonomía fiscal o evitar un conflicto comercial que podría afectar a múltiples sectores. Las decisiones de Reino Unido y Polonia podrían marcar la pauta para otros Estados miembros de la UE y también influir en las futuras negociaciones internacionales en el marco de la OCDE.
Por ahora, la falta de consenso en el continente, junto con el endurecimiento del discurso de Washington, augura una etapa de incertidumbre para las relaciones transatlánticas en materia fiscal y comercial.