
Editor en La Ecuación Digital. Consultor de Innovación y Estrategia…
El futuro del trabajo según el reciente Informe sobre el Futuro del Trabajo 2025-2030 del Foro Económico Mundial destaca un escenario en el que la colaboración entre humanos y máquinas pasa de ser una tendencia más a convertirse en el pilar fundamental del crecimiento económico y social.
Nos referimos a entornos cada vez más automatizados donde la inteligencia artificial se aplica de manera generalizada en las empresas y donde la velocidad de cambio ha aumentado considerablemente, aunque no sea algo totalmente nuevo. En medio de esta vorágine tecnológica surge un gran desafío ¿Cómo formar a los profesionales – y retenerlos – en un mercado que está en constante redefinición?
Para emprendedores ejecutivos y expertos en sus campos de trabajo; este desafío no se limita únicamente a la incorporación de nuevas tecnologías o ajustes en las estrategias empresariales. Implica un esfuerzo mayor que va más allá de eso; se trata de desarrollar, a través de la formación, un equipo con talento y resiliencia capaz de enfrentar los verdaderos retos tanto sociales como organizativos presentes en las grandes urbes y en las zonas rurales de España.
El objetivo para las empresas consiste en derribar las fronteras geográficas y resaltar la importancia de un talento diversificado que ve en la colaboración entre humanos y máquinas no solo una oportunidad para destacarse en el ámbito empresarial, sino también como un impulsor del progreso humano y territorial.
En ese contexto de cambio, velocidad e incertidumbre, KeepCoding surge como un actor destacado en el panorama de la formación tecnológica. La escuela, fundada por Adriana Botelho y Fernando Rodríguez, nació con la visión de “llevar talento tecnológico de calidad a todos los rincones de la Galaxia” —o de España, por concretar— y de transformar la vida de las personas a través de la formación tecnológica. A lo largo de más de una década, KeepCoding ha crecido, ha perfeccionado sus planes de estudio y ha desarrollado una metodología propia y galardonada: OB1 (Oriented Brainpower One-to-One).
Lejos de ser solo otra escuela más de programación KeepCoding se destaca por su enfoque integral que combina la excelencia técnica y el factor humano. En un mundo saturado de contenidos, herramientas y tutoriales, hay una creciente necesidad de un enfoque educativo que vaya más allá de simplemente transmitir conocimientos: uno que sea capaz de inspirar, conectar emocionalmente al estudiante y guiarlo a lo largo del desafiante proceso de cambio profesional.
Durante mi charla con Adriana Botelho (CEO y cofundadora), y Fernando Rodríguez (Cofundador, CLO, desarrollador y formador), el tema principal giró en torno a la relevancia de percibir la formación como un proceso de empoderamiento personal y como un factor clave para la adaptación laboral en la nueva era de la integración entre humanos y máquinas.
Una charla con KeepCoding sobre el presente y el futuro de la educación tecnológica
Comenzamos la conversación de manera relajada pero enfocados en un tema específico: ¿cuál es el impactó de la automatización en la educación y cómo debería evolucionar en un mundo dominado por la tecnología? Esta pregunta marcó el inicio de nuestra charla y nos llevó a reflexionar sobre la necesidad de replantear el modelo educativo y su capacidad de adaptación a las demandas tecnológicas actuales.

Adriana Botelho, CEO de KeepCoding, rompió el hielo: “Para mí, la educación es la herramienta que permite al ser humano integrarse plenamente en la sociedad. Hoy en día, esa integración pasa por asumir las habilidades y competencias que se exigen en un mercado laboral cambiante. Si no prestamos atención al componente emocional, al acompañamiento, corremos el riesgo de dejar fuera a muchísima gente.”
Su cofundador, Fernando Rodríguez, complementó la idea apuntando a la necesidad de darle la vuelta al sistema educativo: “El modelo de ‘estudio hasta los veintitantos, luego trabajo y me jubilo’ ya no nos sirve. Ahora el aprendizaje es continuo, iterativo. Y ese es uno de los motivos por los que, desde KeepCoding, impulsamos una metodología diferente, pensada para adultos que muchas veces trabajan, tienen cargas familiares y necesitan una formación ágil, pero rigurosa.”
En el contexto de estas reflexiones se encuentra la situación actual del mercado laboral; por un lado las compañías argumentan la escasez de talento tecnológico disponible mientras que por otro lado se vislumbran despidos en sectores susceptibles a la automatización del trabajo; y mientras tanto se menciona un aumento en el número de profesionales que podrían ser desplazados si no actualizaban sus habilidades y competencias laborales. Planteé la pregunta: ¿Qué papel ha de tomar la empresa en la formación de sus empleados? y la respuesta que obtuve por parte de Adriana fue clara, aunque matizada: “La responsabilidad es compartida entre empresa y trabajador. Pero la empresa, como entidad con enorme poder de influencia en la sociedad, debe favorecer un modelo de upskilling y reskilling, invertir en educación continua y entender que mantener el talento no se reduce a ofrecer un sueldo, sino también oportunidades de crecer y reinventarse.”

Fernando coincidía, aunque matizaba la cuestión del retorno de la inversión en formación:
“He hablado con bastantes directivos que me decían: ‘Si formo a mis empleados y se me van al año, ¿de qué me sirve?’ Y yo les devuelvo la pregunta: ‘¿Cómo esperas retener a alguien que no ve posibilidades de crecer en tu propia empresa?’ Para mí, formar a las personas siempre se traduce en un beneficio, si no inmediato, sí sostenible. Además, el empleado se beneficia siempre y la compañía, en la mayoría de los casos, también.”
A partir de ese punto, surgió la pregunta inevitable sobre qué hace distinta a KeepCoding. Entonces llegó la explicación del origen de su método, OB1 (Oriented Brainpower One-to-One). Adriana retomó la palabra: “Cuando se habla de enseñanza tecnológica, la mayoría se queda en la parte teórica, en los contenidos técnicos, en la necesidad de memorizar o ensayar código. Pero nosotros entendemos que cada persona que se acerca a KeepCoding lo hace con un objetivo vital que va mucho más allá de aprobar un examen. Nuestra metodología OB1 pone al alumno en el centro y trabaja la parte emocional tanto como la técnica.”
Fernando, con su amplia trayectoria como formador de ingenieros en compañías líderes de Silicon Valley, aportó detalles sobre la dimensión práctica de OB1: “OB1 integra tres grandes pilares. Primero, la ‘O’ de Oriented: significa que el aprendizaje está orientado hacia objetivos concretos, medibles y adaptados al perfil de cada alumno. Segundo, la parte de Brainpower: enfatizamos los fundamentos sólidos de la computación, la programación y la ingeniería de software, pero lo hacemos aprovechando la manera en que funciona el cerebro, siguiendo principios de neuroeducación. Tercero, el ‘One-to-One’: el acompañamiento es personalizado, muy cercano, con coaches que ayudan a cada estudiante a superar los baches.”
Entre sus anécdotas, Fernando recordó cómo en uno de sus primeros proyectos formativos, muchos alumnos abandonaban el curso porque se veían superados por la complejidad del temario, la falta de hábitos de estudio y, sobre todo, por la ansiedad de no poder compaginarlo con la vida familiar y laboral. Esa experiencia le marcó tanto que diseñó junto a Adriana una experiencia de formación “en sintonía con la parte emocional”: “El aprendizaje va mucho más allá de la memorización. Hay que enganchar la motivación, manejar el estrés, entender la neurociencia y la gestión del tiempo para, literalmente, crear las condiciones mentales que permitan al alumno asimilar contenidos muy complejos.”
Con el paso de los años, KeepCoding formalizó esta metodología y le puso nombre. “OB1 era una pequeña broma —confiesa Adriana— porque somos fans de Star Wars y nos gustaba la referencia a Obi-Wan. Pero de fondo hay un acrónimo: Oriented Brainpower One-to-One.” En la actualidad ha sido validado como un enfoque eficaz por diversas entidades y ha contribuido a la formación de miles de programadores y desarrolladores en España y Latinoamérica.
El factor diferencial, según la CEO de KeepCoding, radica en la “curva emocional del aprendizaje”: “La mayoría de estudiantes que aterrizan en nuestros bootcamps viven una montaña rusa. Al principio están entusiasmados, pero pasadas unas semanas pueden hundirse por la sobrecarga de contenido, el cansancio de compaginar familia o trabajo, y el temor a no llegar. Aquí es donde intervienen los coaches y los profesores formados en neuroeducación para ajustar la dinámica de la clase, introducir pausas activas, juego, música, debates y reforzar los aspectos clave de manera que el cerebro retenga mejor.”
Por su parte, Fernando recordó que muchas veces se les tacha de “infantiles” porque incorporan dinámicas lúdicas en las clases: “En uno de nuestros primeros cursos, recuerdo que pedimos a los instructores —expertos reconocidos— que se tumbaran en el suelo para seguir una actividad diseñada para romper la tensión. Ellos estaban reacios, se sentían ridículos. Pero tras unas sesiones, la participación y el rendimiento de los alumnos mejoró radicalmente. Entendieron que no solo estábamos enseñando criptografía o desarrollo de aplicaciones móviles, sino que estábamos ‘hackeando’ su cerebro para que funcionase al 100 %.”
En la línea de promover la inclusión y el acceso a la formación tecnológica para todos, la conversación se giró hacia el tema de las zonas rurales en España. KeepCoding defiende la idea de superar la brecha digital y llegar a lugares donde antes no había una oferta formativa de alta calidad. Adriana compartía cómo muchos de sus estudiantes provienen de áreas distantes de las grandes ciudades y ven en la programación una oportunidad para revitalizar sus comunidades locales: “Cuando descubrimos que un camionero, o un reponedor de supermercado en un pueblo, quería aprender a desarrollar software, vimos claro que la tecnología es la gran palanca de movilidad social hoy en día. Y no se trata solo de dar contenidos online, sino de acompañar a esa persona desde el primer contacto hasta que consigue su primer empleo en el sector TIC. De ahí la importancia del ‘One-to-One’ en OB1, que rompe la soledad del alumno remoto.”
Fernando, por su parte, subrayó la importancia de que estos estudiantes de entornos rurales no se vean como “clase inútil” en una sociedad cada vez más tecnológica: “Si uno ve la historia, cada revolución industrial ha generado el temor a la obsolescencia. Ahora la IA hace tambalear puestos de trabajo, pero también abre nichos nuevos que requieren formación específica. Además, está el elemento humano: hay que cultivar la resiliencia y la determinación. Si logras despertar la curiosidad y facilitas el acceso, el talento surge en cualquier parte, no solo en Madrid o Barcelona.”
Otro de los temas principales de la conversación se centró en el cambio de perspectiva hacia la educación continua en lugar del tradicional ciclo de estudio-trabajo-jubilación que solíamos asumir hasta hace poco tiempo atrás. En la actualidad y debido a la rápida obsolescencia de las habilidades laborales actuales es obligatorio seguir formándose de manera constante. Fernando ilustró esta transformación mencionando el caso de las “computadoras humanas” que trabajaban en la NASA en los años 60 y que pasaron de utilizar lápiz y papel a programar el nuevo sistema IBM. Su dominio de Fortran fue crucial para mantener su trabajo. “La gran lección es que quienes antes abrazan el cambio tienden a convertir las amenazas en oportunidades. Por eso, en KeepCoding enseñamos a los alumnos a reorientarse, a convivir con la incertidumbre y a no aferrarse a un solo lenguaje de programación. Hoy es JavaScript, mañana quizá sea otro, pero la base de la ingeniería, las buenas prácticas y la actitud de apertura son lo que te mantiene.”
Adriana, con un perfil más de negocio y estrategia, enfatizó la relevancia de la formación en el ámbito emocional para facilitar ese ‘espíritu de reinvención’: “El alumno tiene que desaprender para volver a aprender. Y eso es duro si no se gestiona bien. Hay que romper creencias asentadas, como ‘no soy bueno para la tecnología’ o ‘esto es solo para frikis de Silicon Valley’. La neuroeducación nos da pautas para rebajar miedos, gestionar el estrés y aprovechar la motivación intrínseca que todo ser humano tiene cuando busca una vida mejor.”
En un momento de la conversación, recordamos la idea de la ‘clase inútil’, un término que Yuval Noah Harari popularizó para señalar a esos trabajadores que podrían quedar desplazados por la automatización. Ante esa posibilidad, Adriana defendió el valor de la “reinvención personal”: “La tecnología no es buena ni mala, depende de cómo la usemos y de cómo nos preparemos para ella. Las personas que nos llegan al bootcamp muchas veces sienten ese miedo a volverse obsoletas. La metodología OB1 pretende, precisamente, acompañarlas durante la travesía.”
Ahí salió el lado más filosófico de Fernando, que a veces hace referencias a la ética en la IA y a dilemas como el ‘Test de Kobayashi Maru’, rememorando Star Trek: “Si nos definimos solamente por nuestra capacidad de producir, corremos el riesgo de volvernos prescindibles. Pero la realidad es que somos más que nuestra fuerza de trabajo. Tenemos emociones, creatividad, conciencia. La buena formación tecnológica es la que entiende al ser humano en su conjunto y lo empodera, no solo la que enseña a programar.”
Tras este extenso intercambio, quedaba claro que la visión de KeepCoding pasa por:
- Mantener una sólida base técnica que no dependa de modas pasajeras.
- Incorporar la dimensión emocional y el acompañamiento personalizado para evitar que el alumno se pierda en el camino.
- Promover la educación continua como la única fórmula para no quedar fuera en un mercado tan volátil.
- Impulsar la inclusión geográfica y social, demostrando que la transformación puede darse en entornos rurales y en perfiles alejados del sector.
En su stand previsto para el MWC Barcelona 2025, KeepCoding presentará esta metodología en un momento en el que muchas empresas buscan talento —cualquiera que sepa programar—, pero se enfrentan a problemas de rotación, baja motivación y dificultades para escalonar proyectos. “OB1 es una metodología viva”, concluyó Adriana, “que evolucionará con las nuevas tecnologías y con la retroalimentación de los alumnos”.
El reto de los próximos años no será simplemente dominar la programación o entender la IA, sino hacerlo sin sacrificar la esencia misma que nos define: nuestra humanidad.